Por qué fallan los latiguillos hechos en obra
Un conector montado en obra se hace a mano, dentro de un rack y a menudo al final de una jornada larga. La longitud de destrenzado tras el bloque de contactos se estima a ojo, los conductores se asientan al tacto y la sujeción es la que dé el diseño del conector.
Nada de esto es una crítica al instalador. Es una crítica a hacer trabajo de montaje de precisión en una sala de comunicaciones en vez de en un banco con un comprobador.
Qué aporta el montaje en fábrica
- Longitud de destrenzado controlada tras el bloque de contactos
- Asiento del conductor y profundidad de crimpado uniformes
- Sujeción sobremoldeada en lugar de capuchón a presión
- Certificación de canal Fluke DSX de cada lote
La comparación de costes que se suele hacer mal
Comparar el precio de un conector con el de un latiguillo ignora la mano de obra y la tasa de fallo. Un latiguillo hecho en obra cuesta el conector, el cable, diez minutos de tiempo cualificado y una probabilidad de tener que volver.
En un campo de parcheo de 48 puertos, comprar los latiguillos ya sale más barato antes incluso de contar el primer aviso de avería.
Cuándo sigue teniendo sentido conectorizar en obra
- Una sustitución puntual en la que esperar a una entrega no es opción
- Una longitud no estándar que no justifica una serie de producción
- Instalaciones temporales que se van a rehacer igualmente
- Conexiones del enlace permanente en panel y roseta, que siempre son trabajo de obra
¿Aplicándolo a un proyecto real? Envíenos la especificación y le diremos cómo encaja en su caso: latiguillos de fábrica frente a conexionado en obra es justo el tipo de consulta que respondemos, haya o no un pedido de por medio.



